RESIDENCIA ARTÍSTICA EN REPÚBLICA DOMINICANA

Fechas: del 13 de septiembre al 10 de octubre del 2025

Mi propuesta para la residencia es un poemario sonoro que conecta al Caribe a través de una ficción histórica entre la isla Ayití Kiskeya u Bohío con el Caribe Colombiano a través de referentes negros, experiencias de mujeres afrocaribeñas y sus sonoridades como La Salve y el Bullerengue. De esta manera, a partir de las movilidades territoriales afrocaribe, se enlazan tres elementos a visibilizar en el poemario: las experiencias de mujeres negras, las músicas tradicionales afro y nuestros territorios íntimamente trenzados. Se espera hacerlo de manera que remita a lo sonoro con música y voz.

LAUREN ROCIÓ ORTIZ RODRÍGUEZ

Hija del Caribe negro. Investigadora socioespacial, escritora y defensora de los derechos de las comunidades negras en el Caribe y el territorio colombiano. Transita los caminos de la escritura en los propios términos, la divulgación de la historia afrocaribe, la pedagogía y la comunicación popular en clave antirracista y antipatriarcal. Es comunicadora social-periodista y magíster en Estudios Socioespaciales de la Universidad de Antioquia en Colombia, donde realizó la escrivivencia: “No es errado volver a aquello que han silenciado: espacialidades de la memoria, palabras y autodefiniciones de mujeres negras jóvenes en Barranquilla, Bogotá y Cali”, una reflexión y práctica sobre las experiencias de ciudad, las memorias y las narrativas de mujeres negras poetas  a través de una metodología que acude a la literatura de la afrodiáspora y el reconocimiento del territorio afrourbano como espacio de disputa y resistencia. Ha sido investigadora, asesora, escritora y dinamizadora social en proyectos relacionados con las memorias afro en el marco del conflicto armado interno, el reconocimiento de la negritud del Caribe y narrativas de mujeres y disidencias sexuales negras. Su escritura está íntimamente relacionada con los territorios negros, las memorias, la poesía hablada, las sonoridades afro, la historia y los procesos de liberación y cimarronaje del Caribe.

En mí habita un sueño y es conocer, vivir y hermanar (me) con el Caribe, Archipiélago, extenso, acuoso y expandido. Con la residencia de AfrOeste en República Dominicana pude aproximarme a otra localización del Caribe que hace mucho deseaba conocer desde sus escrituras, sus músicas, sus historias negadas y sus referentes afrohistóricos y escribir (me) en relación con todo ello. República Dominicana es un lugar que yo siempre he sentido cercano a través de sus lecturas, músicas y acentos y al llegar, pude notar que, si bien hay mucho que nos distancia, es más lo que nos conecta, especialmente con el Caribe colombiano y puntualmente con Barranquilla, ciudad en la que nací y crecí. Entablé conversaciones con escritores y esencialmente, escritoras dominicanas sensibles, elocuentes y críticas. Entendí que hay muchos temas que nos interesan como caribeños y mujeres afrocaribe, aquellas preguntas por la casa, por la identidad racial, las migraciones, los cantos, la memoria territorial, el reconocimiento y la salvaguarda de quienes somos están presentes, con una fuerza de ceiba, en nuestros discursos, charlas, textos y proyectos de escritura. Reconocerse en esos espacios comunes es inspirador para alguien como yo que viene abriendo camino con sus relatos y quehacer. En ese mismo sentido, la música de La Salve, Liborio, Mama Tingó, Aída Cartagena Portalatín, Villa Mella, Los Taínos, el pueblo de Ayití, el Gagá, Los Congos, Santa Marta, San Miguel de Arcángel y tantos otros han sido nombres y prácticas reveladoras en mis búsquedas y cuestionamientos como mujer negra caribeña escritora colectivizada y defensora de nuestras historias, caminante de la calle y el Caribe en su complejidad. Yo regresé a Colombia con una parte de dominicana que se revolotea y empieza a comadrear con el Caribe colombiano a través de mi escritura y las múltiples conexiones se siguen creando más allá de la palabra.